martes, 29 de julio de 2008

Yo crei


Mientras que aquí las personas denominan "virtual" a cualquier sentimiento,
yo siempre creí que todos los sentimientos eran reales.
Yo creí, en todo lo que sentí y oí.
Yo creí en todo lo que me fue prometido.
Yo creí, de la misma manera en que las personas creen en otras cuando están frente a frente.
Yo creí, que mis deseos comunes y naturales iban a realizarse.
Yo creí, en la boca que hablaba y en los dedos que escribían lindas palabras para mí.
Yo creí, en todo momento que existía una sintonía especial.
Yo hasta creí en las "mentiras sinceras", porque así las cosas podrían ser más humanizadas... menos difíciles.
Yo creí, que las personas cambian, que el carácter se modifica, que nos necesitamos demasiado para saber vivir en la verdad y con honestidad.
Yo creí, que sólo bastaba con hablar con el corazón y dejar que los dedos escribieran libremente.
Yo creí y no recelé hasta el momento en que me di cuenta de que solamente
"YO" había hecho "mi realidad" de la "virtualidad" que aquí impera.
Yo creí hasta que comprendí que algunas personas apagan la máquina y se apagan con ella, o simplemente "bloquean" algún nombre cuando ya no sienten deseos de "mentir más".
Tan simple como accionar el control remoto... demasiado simple para quien no "advierte" que detrás de la máquina hay personas con sentimientos, esperanzas, deseos y nostalgias.
Parece complicado para esas personas entender que cuando se apaga el monitor, el sonido y todos los recursos existentes para estar "en línea", no hay forma de "apagar" a la persona que está del otro lado.
No se apagan los sentimientos, no se colocan en "Ausente" cariños, caricias y sonrisas.
No se eliminan placeres, alegrías e intercambios como si fueran un virus.
No se borran de la memoria detalles de un amor puro. Nuestra memoria, no se formatea.
Yo creí... y hoy llevo mis sentimientos en la memoria en el alma y dentro de mi corazón, hecho de músculos, venas y sangre, que circula bombeando vida, y todavía tengo un poquito de esperanza en que del otro lado exista alguien semejante y no sólo cables conectados a una computadora enviando cualquier cosa hacia cualquier lugar. Yo creí... sinceramente, yo creí

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